jueves, 30 de junio de 2011

ATD



A.T.D.









“Karma Police arreste a esa chica/su peinado Hitler me hace sentir enfermo”
Radiohead




























Dedicado a mis hijos.
Quizás Robespierre

Imponentes tipitas con olor a campeonato
se revuelcan en tu barrio domesticado.
Que bien te hiciste pagar
en aquellos noventa de sultanes disfrazados de eunucos
que imprudencia para vos Sr. Del Rock
ser tan aseado como una virgen en un 28.
Que desacato a la regla
para vos anarquista federado.
¿Y quién te iba a engatusar a vos
si ya ni siquiera
mostrabas un duro para atragantar a tanta porno show?
¿Y quién te iba a dar crédito a vos
si derrochabas hasta la garantía de tu arrendamiento con el Diablo?
Ahora andás haciendo distorsiones
con tan poco que en la esquina te regalan hasta la última seda.
Ahora armás en cajas,
para el país de los claveles, tus estatuitas de ídolos bohemios.
Desapareciste sin dejar rastro.
Te volaste (y bueno hubiese sido la mollera)
sin dejar una luz en los radares,
ni siquiera deseo tu pedorrada y mullida fama,
quizás Robespierre se apiade de vos. /

Un Whitman de otra guerra

Estás tan linda
como un Atari en mi cabeza,
tenés los colmillos tan bien camuflados
que hasta poco vampiro parecés.
Debés de esconder púas en la lengua mordida
por el ángel sucio de los giles.
Debés de esconder otras piernas largas y cuadreras
para alguna noche de amor inútil.
Ahora el chupete electrónico
escupe los huesos de la carne joven que comió ayer.
Ahora saltaría esa cuerda para el campo minado de tu espalda.
Ahora sería un poco más verde que ayer cuando te imaginaba.
Me anfetaminizo de Rock,
me escondo temblando como un rabo en el hangar 209
me flagelo
y
me celebro y me canto
(con mis cueros de Jason vomitado)
un Whitman de otra guerra,
de otras hojas que no fumó,
de otros héroes,
de otros líos.
“Ya que no vas a estar acá nunca/lo único que puedo hacer es cuidar de mí”
Grita el cantor,
yo apruebo en silencio. /

B
A la memoria de W.Burroughs

Nosotros también tomaríamos el revólver
y apuntaríamos al pecho de los imbéciles,
un ejército sonrientes de yonkies
pero ya sabes la costa africana nos desagrada,
y sentimos repulsión por las jeringas.
Nosotros también creemos
que el camino está en el espacio
por eso nos divierte ser agentes extraterrestres,
pero también lo sabes somos cobardes
y apenas nos conformamos
con el mísero paseo por la playa
la mañana de algún lunes siniestro.
Nosotros también queremos que devuelvan los colores
que se han robado
por eso pensamos en destruir
“The soft machine”
pero apenas juegan con nuestro engendro interior
proclive a ser corrompido
nos olvidamos del azul, del rojo, del verde
y nos transformamos en vendedores puerta a puerta
de botellas y trajes envenenados.
Ya lo sabes viejo cabrón
estamos jodidos
y somos unos cretinos de mierda./

El Palo

Sos un Bretón de otro realismo,
Otro docente para un surrealismo barato como el primero.
No, no hay paraguas ni mesas de disección,
Esta máquina de escribir rebota desde mi razón
¡¡¡¡Iluso vanguardista!!!!!! No sos otra cosa que un drogo con un poco de Calíope o
alguna otra flaca musiquera.
Cuando llegué a los galpones del puerto ahí estabas endemoniadamente vacío.
Y pintabas tetitas con tu sangre.
Ahí estabas clamando suicidios.
Tomá apretá mi munición. Mordete los dientes si podés,
boludito con ella no se jode.
¿Acaso no sabés que amar es darle patadas en el culo a la muerte?
Entonces me fui a un hotel de pocas estrellas,
salí quemando las cubiertas y la noche,
nunca más volví por aquella ruta,
nunca más encendí mi aparato para escuchar tu tsunami de pretendida originalidad y
mucho Maracaná.
Ahora canto en silencio la canción que me dejó mi última alianza con la poesía que
aparta las sombras del miedo.
Ahora tengo un garrote. /

Ay Luca

Tengo un ojo acorazado (¡Ay Luca que not dead!) en mi cuarto
y hay un par más en mi inodoro (cacofonía caquera)
debe haber otro más en el jardín y el último en la cocina.
Ufff que linda biblioteca de Bucay, Coelo y Galeano,
solo falta West y Brown y el banquete de la idiotez ya está servido.
Voy a observar la discoteca.
Como brillan los cumbieros tropiqueros Nike-Nokia cero-cero en todos lados,
sigo hasta el ropero y busco las grifas, los cartones y los grifos cerveceros,
ya están ahí al lado de los zapatos de los perros orejones.
Desde los ojos de alguien clemencia ante tanta basura.
Desde mi alma “el ser humano y la verdad”.
Desde los auriculares “yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos”.
No me animo a compartir la música que me salva.
Los ojos se cierran para siempre. /

Bienvenido

Un furgón acorazado con miliquitos de corbata va a venir por vos y te van a picanear
hasta los sueños de principito.
Una mujer rubia, de sonrisa como un tajo, te esperaba cada viernes con el contrato viejo
del amor
y vos desperdiciabas tantos washingtons que hasta los dueños del mundo te querían con
la boca llena debajo de sus escritorios.
Eras el jefe del barrio, eras el más viejo de los nuevos musiqueros que apretan los
boletos del show de la banda rock,
así ibas con tu luz portátil de fuego rojo a cuanto estadio,
a cuanto teatro que ya no tengo dedos para contar.
Te fuiste a pique imponente fantasmita, tu lindo autito y la hipoteca de tu corazón solo
sirvió para prender el fuego frío en este invierno duro.
Ahora volvés a la ruta con el vuelto que te sobró en último almacén.
Ahora golpeás la puerta de los curanderos universitarios para que te salven de la sombra
de la soledad.
Ay, esos súcubos son tan lindos,
Sus piernas se abren por un par de fósforos apagados y vos que no tenés ni para uno
suelto.
Bienvenido al cielo desastroso y hermoso de los que todavía esperamos
una oportunidad. /

Yo conocí a la señora Rosa

Se te quedaron con la plusvalía del amor ya que buscabas eternidades y te pagaron con
noches cortas como el odio de los que aman.
Y yo que conocí a la señora Rosa te digo que los desastres y los rocanroles tienen su
magia.
Hay muchas pibas que desean al menos su desgracia.
No quieras nunca a nadie como quiso la vida aquella señora que terminó colgada de un
puente viejo y herrumbrado. /
Caína

Voy a salir un rato a descansar mi boca inclinada ante el plato del patetismo.
Voy a buscar al marine adicto, sin una pierna y con una mina aún entre los dientes.
Voy a trepar esa escalera que me llevará al tren de los rostros grises.
Voy a esperar con los ojos al suelo el ascenso de los ángeles mugrientos de tus
rocanroles.
Voy a apretar los billetes puntiagudos en los bolsillos de mi chaqueta.
Voy a querer comprar el lujo miserable de tu beso viejo.
Vas a ser mi garantía para el arrendamiento que merezco en la caína. /

Inválido latrocinio

Cuando fui a transar un motor, un chip y un esclavo de aquel Sartorio que conocí en un
bar de moscas verdes
la vi imponente damisela de palacete criollo,
dos agujas torcidas en la cabeza,
tirando humo entre los dientes,
masticando pastillas, perezosa , casi vulgar.
Y me abrió su boca como una bestia herida,
como un sapo de monedas luckeadas por los lanzadores.
dejé el paquete a un lado y dormí abrazado al espectro curiosos de mi desnudez.
Desperté agitado, inútil como siempre,
casi muerto aguijoneado por su lengua y ahí recordé que una gota dentro de ella iba a
ser magia para otros días.
Ahora ando rechinante bajo la lluvia de junio.
Ahora me esfuerzo en gastar los últimos washingtons que robé a punta de revolver a la
muerte.
Yo soy el que ves en el patrullero

Como un dios desilusionado de sus adanes levanté en la pata a los amores ridículos.
En estos paraísos de cemento hay dos catres posibles,
en uno podés dormir,
en otro vas a ser las tripas flojas del cajón que te espera.
¿Vos en que divisional jugás?
¿Vos cuántos boletos vendiste de la rifa que premiaba con las uñas del campeón?
De los correctos versos que garabateaste con tu sangre en la losa blanca del subte vivís
ahora sin otra preocupación más que la de tu cenicero tupido.
Las despechugadas minitas te desean con desdén
como quien quiere aquella estampita repetida.
No. Igual no importa,
vos te hacés lustrar el palo con la desdentada boca que reclama pan y no carne flácida.
Salta el chocolate,
vuela lo poco que había en la mollera.
Me quedo solo y aturdido como el ganador sin otro premio que el silencio del aplauso. /
Los ñoquis de Borges

Otro párroco jugando a la película polaca, otro sanador de masas
perdido en un poema que no dice nada, un ludo mojado decrépito y sin fichas,
decadentes milicias constituidas de la ternura más grosera.
uno atrás del otro nos prometemos riñas terribles, nos mostramos puños apretados,
nos amasijamos el gusano amagando con enturbiar el vaso.
El pulso ya no es el mismo y los cangrejos prostáticos se nos prenden
prometiéndonos dedos gruesos en el agujerito.
Una caterva casi dócil y pluralista, una democracia avanzada sin saber hacia dónde,
otra cristiana con sefaradíes crucificados,
la última (ay inmundo Pericles) es la demagógica y prolífera como un Fungi.
Un aparato chino, una bandera sin negro, cuatro números (una cifra capicúa)
donde faltan dos dientes,
donde sobran prometidos acuerdos florentinos,
mandiculeadas sin anestesia.
Algo esconde el barbudismo, debe ser una frigidez para nada húmeda,
un push up relleno de puas, un cofrecito escuálido con las monedas del Imperio.
Después las tonelarias, las feas, las que le deben a la arqueología algún secreto.
Las nerviositas seductoras que se escapan cuando se les arrima una leña.
Mucho más atrás clavamos tres sombras
que discurren entre ñoquis de Borges, bichos viscosos, desiertos y viejos tomadores de
whisky.
Este enunciado es el único que respeto. /
Manifiesto de un ASNO

Tener un dios NO mezquino calificador de miserables puntajes.
Mirar para el ombligo oscuro del nihilismo más recalcitrante.
Marchar en la más grotesca procesión bajo la bandera ausente en un mástil podrido.
Ser el arlequino atorrante que patea el desperdicio que la nación de las oportunidades
y la sonrisa positiva nos va tirando en un acto escatológico
donde nuestra cara es la losa picada del inodoro.
Posibilitar las condiciones para que un misil caótico se nos explote en nuestro hocico
cuando en realidad tenía como objetivo los cimientos de la moralidad.
Tzaristas de Tzara,
negadores de negadores,
recolectores de la siembra inmunda de una lluvia interminable que hace que los nichos
escupan féretros. /

Bucanera Noventosa

Cubanitos barbudistas y la proliferación de remeras estampadas,
una piba de doctrina aparatosa jugando al amor idiota,
otro alpargatado de dientes podridos liando un pucho de tabaco apretado
(no tira no)
festejando otro virtuosismo guitarrero.
Burócratas de verdad que te van a meter el código por la raya,
Ay de vos distraída transeúnte que girás sin otro interés
que una canción de amor (la de la mujer y el sombrero).
Te van a hacer rascar el acero desenchufado en la esquina de un fogón,
esquivando las chispas,
soportando INTERNACIONALES.
Supongamos que sobrevivís,
vamos a creernos que volvés armada sobre tus patas,
te lo juro seremos inocentes y al menos bizcos,
educados, etiquitos y moralistas
cuando nos enseñes los planos del descubrimiento,
LAS VENAS ABIERTAS, LOS RECUERDOS DEL FUEGO
y otras boludeces.
Estoy clavando la lengua en tu boca,
Estoy amagando a los martillos que vuelan
y a los cuchillos redondos que traes entre dientes
Bucanera Noventosa.
La novedad va a estar en meter la nariz en la torta (aunque sea azúcar),
en jeder a sábana limpia,
En bordar en tus toallas (que ya vas a tirar) las iniciales de los ángeles viejos,
En considerar a tu honestidad como un vicio repugnante. /
Mirando al sur
A RAMIRO QUE SIGUE NADANDO
A PESAR DE LAS BALAS
Mirando al sur
al siniestro perfil de mi sombra
que tiembla
y
vibra cortando la luz
de cualquier calle,
en cualquier parte del mundo,
donde alguien apoye una mano cálida en mi frente
para no tener más miedo,
para que saltar al vacío vuelva a tener sentido,
para que me baste saber que andan los tigres
ahuyentando las lentas navajas,
a los hombres huecos,
a la falsa alegría de percusión.
Mirando el/ al sur
dejando silbar los coches brillantes,
esperando un pájaro azul,
observando las torres que aún no dinamitaron.
Mirando al sur
aguardando las sustancias
de “O.K” y “Lou Tseng”
que murieron:
uno en el cosmos montado en el Expreso Nov@,
el otro en el mar montado a la locura.
Estoy mirando al sur
a mi sombra, a los autos que destellan,
a los edificios,
a las tumbas invisibles de mis amigos poetas,
pilotos, piratas, patéticos
y
pobres de este mundo./
Nenita del interior

Los negritos cuelgan suspicacias de árboles podridos,
ya salen los perros viejos a oler esquinas con culitos fruncidos,
mirándose los ojos rotos en un espejo un pibe-dios arma oro simulacro de amor.
¡Ay de los tiernos infantes uniformados como pilotos!
¡Ay de los giles engominados que no reconocen en vos la baba seca del diablo!.
Vuelven silbando unos coches como estrellas,
regresan del norte cargando con los snifes propios de una crema poco azucarada,
regresan reventando los resortes con neumáticos lisos de alambre,
regresan (lo repito)
con los dientes blancos
con la cara abierta por la sonrisa hipócrita
y
en los vidrios empañados rebota otro humo,
no el del cigarro.
Entran en la ciudad tremendos pájaros como buitres,
tremendos picos y garras
que te van a sacar los ojos
que te van a arañar el alma
y
no te van a salvar de esos amores abominables como la verdad,
como vírgenes tontas.
Nenita del interior la ciudad es eso instantáneas casi rápidas, fuera de foco, veladas. /
Plagio

Colosos parques con senderos a la avenida.
Ahí mueren las Alejandras
y
los Brunos,
los Castels
y
los lectores de sillones aterciopelados.
Yo (como aquel otro Pablo) "paseo con calma, con furia, con zapatos"
y
miro caer constante
y
podrida el agua
y
los soles
y
las verdades como lluvia huidobriana. /
Oda a un nene

Los soñadores de la mentira absuelven tus demonios grises
...ahora sabés lo que es estar al borde de la ruta con una podrida sensación a nada
. Vas a vivir en un hangar en la dársena norte,
vas a ir a wilde de rodillas
para prometerle a la virgen de los 28 un campeonato de la imbecilidad.
Tenés un atari dulce y sinuoso
(y al igual que en 25)
que escondés celosamente de los pibes hambrientos de records.
Vamos a ir al norte a ver al Darno,
vamos a cantar la trigo de la luna,
vamos a odiarte un poquito más...

Una vaquita para la ceremonia

Los locos bailan solos en el hall del Victoria Plaza,
ella baila casi culpable de tanto crimen en nombre del dios de los giles.
Hay una ángel sucio en todo este lío
que
me ama y me está regalando un pájaro ázul
que vomita como flores,
como asco por el mundano amor que nos salva ./

Abogada de un pedófilo catequista

Saliste a fumar un poco (o algo de otra cosa),
tenías una navaja herrumbrada entre los dientes
y,
ay que los amores ridículos te tienen agarrado de la solapa,
volviste mascullando hechicerías baratas
y
destinos en manos sucias.
Ahora te regodeas en tu Rolls bordó...ahora estás muerto como todo aquel que espera del
poeta una verdad./

Trátase del autor que no ha encontrado mejor musa que un bípedo motorizado repugnante

Brrrrrrrrr
La máquina que se patea para revivirla
Frummmm
Las rutas de tierra amarilla con Stephen Wolf
rompiendo los tímpanos
Trrrrr
una vulcan asiática con un jinete rapado a lo niño,
usa calzones de jean.
Ah “hipócrita lector” (perdón Carlos Baudelaire claro está)
vos sabés para quién está encañonada esta miseria poética,
vos sabés quien se hizo lustrar el parquet del dormitorio usando el cuero joven de una frágil
admiradora de Patito Feo.
Frummmmmm
Quemando cubiertas
y ahora tenés una prensa que te abraza el oro que robaste leguleyo.
Con algo de sangre ajena debe de rugir esa karateca roja,
ansioso espero al grupo de bandidos que estiran el cable en la oscuridad que te pega en el
pecho vacío
y
caes
solo al fin./

Rock débil para una minita fuerte (pero bigotuda)

Que no se pavonee la reina del Carnaval en este corso de patetismo grosero.
Si una mira esa sonrisa de blancos dientes
(la leche espesa que obligaron,
la carne tiesa que amagaron morder)
obsesiona y entonces escarbo en la tierra infértil la posibilidad perversa de un mañana tan
asqueroso como este hoy

Harto

Salir,salir a cualquier a lugar abrazando a esa nena rubia de aristocracia refinada.
Volver a a la rabia cotidiana de mareos y petacas vacías.
Volver a la ciudad esquivando radares,
instantáneas y cometas.
Volver a la esquina para,
en soledad,
esperar un rocanrol que me alivie.


71 Años de nada

Jóvenes furiosos cargando los huesos de sus padres,
enarbolando banderas incoloras,
recargando los subfusiles de madera robados al bazar de las miserias que vomita a la tradición,
a los leguleyos,
a los códices
y
a los supersticiosos.
Jóvenes con ojos de diamante,
león hambriento,
pibas a la moda de la K.G.B.
con códigos barbudistas
(una dialéctica más que le deja otra ficha para apostar al número de la incredulidad)
escupen una flema podrida,
se arreglan el sostén y el relleno blando,
se inventan piernas de Evangelinas para disfrazar
los garrones cuajados de grasa y cables violetas,
hinchados.
Los jóvenes las preciosean,
arriman el mástil de escoba,
descuidan el cuello,
los bolsillos.
Andan dando vueltas demonios con cheques rosados,
en blanco,
te andan buscando todos para husmearte el culo,
todos te van a ver caer,
tengo el último boleto para Casablanca,
solo se requiere un último golpe de gracia,
alguien detrás de vos afila una cachiporra./

Los motivos del Sr Turko

Hay asuntos que te muerden el costillar,
que te marcan la pulpa floja de la mediocridad.
Te vampirizan,
te vapulean
y
te mandan al arresto con un manojo de hojillas
y
un poco de algo más almidón en la punta de la nariz.
Entonces tu opción te queda fácil:
o una peacemaker de balas de plata
o
los zapatos acharolados que te van a meter uno a uno en la caja seca.
Hay asuntos (nenita en monoplaza) que te van a financiar la pieza en la funeraria
y
las coronas que te obsequiaremos,
hay asuntos,
peores que estos,
que te están esperando en la moral,
en la esperanza,
en las vaginas dentadas del placer universitario,
en ese patrullero que aulla,
en el miserable amor que sacude a algunos pocos.
Un poco de dios me ha soltado la lengua,
un poco de diablo me ha soltado la poesía,
no dejo de saber que hago todo esto para que te desayunes en algo,
para nada./

Blues de la A.T.D.

Un microcosmos de congénitas patologías
donde vuelan tipos en laptops y cañones chinos,
tipas viejas con grasas colgando y violetas sangres
manchado la piel blanca y ajada,
convicciones de otros años es estrellan terribles
y
lunáticas, contra las manos sudorosas,
fascistas volátiles travestidos de orgánicos
señores de una verdad podrida,
grupetes de jóvenes animan un poco de luz,
tiernas señoras que guardan murciélagos en la boca
todavía se cuelgan collares de ojos en la nuca doblada.
Los recién ingresados a la categoría ansían
que su carne rígida se alimente con el pegajoso jugo
de las pibas flacas con piernas largas.
Todos muerden las pastillas de la merienda
y
como langostas amarillas tragan mantequillas azucaradas,
croisaints de arsénico y otras limosnas.
El día se hace agua ya comienza el scotch a girar
en las narices de los muchachones arroba,
de las minas robóticas, Mazinger Z de la militancia del hambre.
Cuando amanezca el amor vedado será un motivo más
                                                                /para la resaca,
una anécdota simple para rellenar
silencios post coito.
Nadie va a escuchar tanta idiotez.
Cuando culmine la orgía vendrán los trenes vacíos
y
se llevarán el ganado astuto y risueño.
Alguien más va a esperar otra reunión extraordinaria
para, cuchillo en boca,garabatear en otra hoja amarilla
una porquería más./
Nenita del interior II

Una atormentada forma de enlazarse,
dijo la nenita del interior,
había algo de rabia y de histeria/historia
(lo de siempre ¿qué estoy diciendo?)
al alborotarme y patearme el tablero
al ir descolgando de la noche
mis alcoholes, mies infiernos, mis cortadas de manga.
Hace un tiempo cuando voló con sus paquetes
zapatos de casada,con su anillo presidiario de linda familia,
dejó un rayo de fuego que me licuó el corazón
y
la entrepierna.
Conservo todavía una herida abierta en mi rostro,
las idiotas bestias del recuerdo me revolotean
los insomnios y me mean un vinagre verde
con el que los alimentaste.
Tienen tu elegancia de linda mujer que conoce
el poder de un muslo tostado,
del único motor que mueve al cosmos:
la perversa belleza del demonio que se esconde
detrás
de tu sonrisa de álbum.
Ahora que aterrizaste una vez más
(y lo hiciste como si nada fuera a volver a este hospicio patético)
venís arrastrando vitalidad y algunas luces.
Dejo constancia que mis ángeles sucios
son fetos dopados
que todavía buscan tenerte perniabierta./
El cotidiano caso del robotech Bolche

Una emplumada culona te lame la catinga
Robotech Bolche.
Tenés un chip suelto, un disyuntor chino,
un integrado camboyano y un solo huevo soviético.
Un software delirante, grotesco
te mañata el corazón,
te arrebata la ilusión,
la puerca sensación de sentir vivo un súcubo enano prendido
                                                                              /a tu hígado.
Te mostrás altivo, brutal como un general
de bigote gris,
te mostrás erecto con una fila de blancos dientes
iluminando lo que queda de la noche,
eludiendo insectos negros,
odios, motocicletas piedras que te tiran los pibes de la Central,
las pibas de la boites del puerto;
a unos les debés lo polvos que te echaron al baúl seco,
a otras la tarifa que te dijeron valían los chupones,
la sonrisa vertical que nunca usaste./

Par de 8

Tirás una moneda al aire,
brilla como un clítoris cromado
el pedazo de washington que va a echar por tierra
tu última suerte de tahúr endemoniado.
Ya sabés que la cara del prócer te tapó la cruz
por la que habías jugado al aquelarre del amor,
una bala plateada para lobas con pezones tajeados,
ya no vas a poder hacer “seguro-gatillo-seguro-gatillo” con la Colt de tu abuelo a la ruleta de los Soviets,
ya no vas a poder cazar liebres rubias
(encandilándolas con tanto Rock para nenas en chupines)
ya no vas a poder abanicar la Peacemaker
como un marine de California
rebolea un lanzallamas en Vietnam.
Sos tan blando como un gordo presidente,
seguiste meando cada esquina y a las furgonetas
con miliquitos privados,
les hacías guiñadas de agua y bilis.
Ahora mientras apretás los dientes y te ves en el espejo partido
del baño público de la estación del subte,
recordás a tu buda de barrio chino,
recordás la peluda y rosada flacidez arrugada
donde clavaste la nariz,
recordás que el chasquido del martillo
suena como un tabique agujereado,
como un amoneda picando de cara
como tu cuerpo desplomándose sobre la sangre
que ya escupiste por tu cráneo partido,
agujereado./


El afilado sentir

Llevo en dosis bien divididas
la parte del recuerdo que le corresponde
a una piba diablo
sin tacones, ni remeras con el prócer de la rebeldía.
Ahí va un rayo de de blanca luz
que en algún lugar del país cayó
como el amor ese que disuelve tu voluntad
en el resto de whisky que te quedó.
Y
ahí fue recogí con la punta de los dedos
la baba sucia del julepe del trueno aquel
y
ahí pasó el cuadrúpedo bicho que te espanta
con la mueca que imita a mi rabia vasca,
eso es el puto amor:
tu enloquecido afecto por la bestia perversa
de mis placeres chuecos.
Mastico la amargura de una de aquellas dosis,
la siento destrozarse contra mi garganta
ampollada por los aullidos que mandé
al cosmos
y
sus alcahuetes,
me detengo y arrastro el hocico contra el espejo
(ya no queda ni rastro de nada)
abro la boca
y
los pedazos de dosis los veo perderse.
Con ellos se va la memoria que te pertenece./


La visión

“Me queda el eco de aquel rocanrol”
el de la ciudad en aristas,
el de la sonrisa flaca que te partía la cara,
el de la blanca leche de tus dientes podridos,
el de los aguijones venenosos de los amores ridículos,
el de la astucia de mujer que disfraza la traición,
el de los hombres de dedos grandes, de bocas grandes,
dientes afilados,corazones chicos,
el de los hombres.
Ahora en un rincón infecto de esta sala azul
de hospicio abandonado
escucho el resto de aquel rocanrol,
se sacuden las cápsulas rojas y azules,
se sacuden en mi lengua partida por el verso
que nunca voy a escribir.
Se arma entonces el resto,
se arma en mi aire enviciado de humo, de diablo
y dientes que rechinan.
Miro en el borde del espejo tu foto vieja.
Empiezo a sentir un rocanrol lejano./
Los deseos de Ezra

Hundo el hocico en la bandeja
y
nace como un Krogan en Weaver calva y transpirada.
Un rock lobo que me grita versos
para quienes todavía escuchan “Horses”.
Miro en aquella Wonder Boy
a un pibe casi estúpido
(con las monedas de la vieja y de los Judas)
revolver en la poesía de Iggy o de Strumer
un poco de alivio
un remedio más que recién anestesia hoy
cuando ya nadie le interesa “Sandinista” o “Lust for life”.
Cuando se es joven es fácil creer
en un corte en el pecho con una navaja
porque
NO FUN
o
unas botas militares
porque
NO FUN.
Pero hoy que los idiotas de mi generación
se juntan en invierno frío como el filtro
(y el mismo día)
yo todavía renuevo mi pacto con la nada
y
deseo agarrar a uno solo
y
ponerle una cadena en los huevos,
un candado en la boca
y refregar mi ropa sucia en su costillar flaco./
Un Piquet de los Suburbios

En la bodega de un furgón
se acurrucó la enfermita contra el portón encadenado.
Un Cop gordete y reventado por el mediodía
del enero quemante aquel
le acercó una tonfa lustrada a la punta de la boca
y
la enfermita arqueó la jeta
y
dos hilos de leche le pegotearon los labios.
Habíamos robado el camión blindado
con el cerdo en el corral,
el timorato pirata pedante poderoso
apostó a más
y
desconectó el “walkie talkie”.
Hicimos slalon por el puto Boulevard polvoriento,
eramos pasajeros salvajes
y
la enfermita aullaba de miedo.
La tonfa, las botas, la 22, el aliento puerco,
la medallita berreta, el sudor, el olor dulce del sobaco
y
el diente falso de oro falso como un washington de tres.
El disparo se camufló con la frenada,
la sangre con el aceite seco,
el grito de la enfermita
con el gemido de  dolor del gorila.
La muerte lenta con el llanto de la enfermita,
el furgón rompiendo la barrera
cayendo al rocal.
Lo más probable es que estalle
y
con él este rock blando./
Epílogo

La tropa de muñecos Gi-Joe,
las pequeñas 48k de teclas de goma,
el load del TDK cromo 90 minutos
y
el chillido del grabador horizontal.
El cabezal, el pequeño destornillador,
un brabarian
y
un simio que se lleva un cuerpo decapitado
de punta a punta de una Philco de carcaza gris.
Un sobre violeta
y
una morsa  infame
me persiguen en borracheras.
Dos gallos, un gato de huevos grandes,
una madre que se hacía la muerta pegada a la salamandra.
Era más chico que un planeta rojo
que todavía no vomité.
Las chapitas se arrastraban por el mármol negro,
la final Camerún Inglaterra.
Todavía no tenía el hábito de gatos robados en Biarritz,
todavía era un niño solo
púber jediondo mientras miraba Ripley,
un hombre biónico,
un helicóptero con nombre inapropiado para ser yankie.
Ahorraré palabras que nada dicen.
Esto que soy es un basural de retasos
y
pibes que violaron en un galpón al costado
de un tractor viejo y herrumbrado
como si fuera de Petrus./


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